Bueh... sorpresiva, sorpresiva, lo que se dice sorpresiva, tampoco.
Digamos que mi autoestima venía muriendo de a poquito, de una larga enfermedad, pero el sábado sufrió sus estocadas finales.
Los pongo en situación...
Un poco de mí primero: Para los que no me conocen personalmente, soy una colorada treintañera (33...o 34, en realidad por lo poco que falta para mi cumpleaños), de 1,61m de altura (nunca me olvido del "1"), sin pareja y medio gordita a fuerza de cervezas y picadas, pero con todo el glamour... (ok, ok... con todo no, pero le pongo onda...).
Resulta que el sábado tenía la fiesta de cumpleaños de 15 de la hija menor de la pareja de mi hermana. Una fiesta a todo trapo, una fiesta de las de endeveras, una de esas que yo no podría pagar ni aunque fuera mi casamiento y supiera que es para toda la vida, sumando que es mi última fiesta porque me quedan 6 meses.
Anyway... la mina, uséase yo, se estuvo preparando como corresponde a una fiesta de tamaña envergadura, incluyendo piel, pelo, zapatos, vestido... todo!
Llegué a la fiesta con mi hermana y una amiga. Entrada triunfal, todo el mundo se dió vuelta para vernos... todos nos miraron entrar... todos se nos acercaron... y cuando digo todos, digo
TODOS los mozos... éramos las tres primeras (error número 1, las estrellas no llegan primeras... esto se traduce en la primera señal de lo que terminó siendo el
leit motiv de la noche: estoy vieja!).
A medida que los invitados iban llegando, tuvimos una especie de pequeña repuntada. Claramente, éramos las tres más elegantes de la fiesta. Sin embargo, esta repuntada, simplemente me dió altura para que la caída fuera más fuerte.
Los invitados seguían llegando, y de pronto pude vislumbrar algo que ya veía venir: era la más vieja de la fiesta que no tenía pareja (a mi amiga no la contaba, claro, ni como más vieja ni como pareja...). Es decir, entre los "grandes" sólo ella y yo estábamos solas (y la abuelita viuda...), y el siguiente que no tenía novio/a en tooooooooooodo el salón, creo que tenía 16 años.
Pero eso no me amedrentó... qué va!!! Si yo estaba divina!!!
Sep... divina... hasta que nos sentamos en la mesa, que compartíamos con otras parejas y un caballero con su novia nueva, con quien yo habría salido alguna vez. La señorita, varios años más joven y divina, la muy hija de puta.
Ahí se sintió una pequeña presión a la altura del hígado, pero todavía no estaba lastimada, todavía el cuchillo no había llegado a traspasar la piel, todavía la herida no había más que rasgado un poquito mi hermosísimo vestido gótico... Todavía yo era más elegante.
Levanté un poco más la barbilla y seguí...
Mi amiga me preguntó: "te acordás que nos dijo F que había para cenar?". "No, pero acá está el menú, a ver qué dice???"
Y ahí leí las opciones. Primer plato, plato principal y postres...
Empiezo a leer por el plato principal: creppes con no se qué y no se qué, sobre no sé qué salsa y junto con algo más, o ravioles de no se qué con no sé qué (para los jóvenes)... Así... entre paréntesis... decía..."para los jóvenes". Estocada Nro 2!
Pero eso no me hizo doblar, a pesar que ya había un par de gotas de sangre que se notaban en mi costado derecho, porque varios de la mesa nos reímos de eso, diciendo que era muy delgada la línea de la "juventud", y dado que yo no era la más vieja de la mesa, me dije a mi misma que podía sobrevivir. Todavía podía seguir.
La estocada final fue un poco más tarde...
Se larga la fiesta... Mucho baile, mucha música que no es la "nuestra", los pendejos enloquecidos bailando a más no poder, con la gracia que tienen los de 15. Sin embargo, con mi amiga observábamos algo más. Mirábamos y nos reíamos, de ver bailar a los "grandes", que se movían como si estuviéramos en un boliche de los '80s, mientras de fondo sonaba un reaggeton. Eso hizo que con mi amiga nos mantuviéramos en nuestras sillas divirtiéndonos un buen rato de las rigideces de los pasitos que hacían, doblando los brazos a la altura de la cintura con los puños cerrados (háganlo ahora mientras leen, y van a saber de lo que estoy hablando...). Decíamos que si íbamos a bailar no haríamos eso en un millón de años.
En un momento, el caballero que tenía sentado al lado, un topo (
esto era un error de tipeo, quise escribir "tipo", pero dado que los topos son ciegos, decidí dejarlo porque finalmente quedaba bien) de unos 50 y tantos, que estaba con su mujer en la mesa (OBVIO!), me mira sonriendo y hace el ademán de acercarse como para decirme algo.
Yo me acerqué, dado que por el volumen de la música era imposible que escuchara lo que iba a decirme, convencida que iba a hacer algún comentario sobre lo mismo que estábamos riéndonos con mi amiga... ilusa de mí!
Y ahí fue... ahí fue cuando el cuchillo atravesó mi cuero, ya no mi piel, que se había ido endureciendo por los golpes anteriores hasta convertirse en algo que yo creía impenetrable. Ahí nomás, mi "cuero" se sintió como la consistencia de manteca derretida, permitiendo el paso del cuchillo con su acero mortal...
Ahí nomás escucho:
Caballero: - Cómo bailan los chicos, no???Yo: (asintiendo con la cabeza) - Sí, se ve que conocen todos los pasos...Caballero: (señalando a un grupo de quinceañeros que bailaban no muy lejos de nuestra mesa) - ¿Alguno es tuyo?Y ahí, señoras y señores, es donde termina mi recuerdo de la fiesta. Después de que el acero terminara de incrustarse en mi costado, lo único que atiné a hacer fue defenderme. Con mis últimas fuerzas antes de desmayarme, me saqué el puñal de entre mis costillas, y con un golpe certero, le rebané la garganta al muy hijo de una gran puta!!!!
Cuando me desperté, estaba en el hospital de la policía, esposada a la cama, con un agente al lado presto a tomarme declaración. Cuando le conté lo que había pasado, el agente (o "la" agente, para ser más precisa), entre lágrimas, me sacó las esposas, y me dijo que después de las curaciones me podía ir... y que sentía mucho que hubiera tenido que pasar por eso, pero que es muy difícil detectar este tipo de "delincuentes".
Así fue como, en una noche, mi pobre autoestima murió asesinada... Y todos ustedes saben que eso no se recupera.
Aunque suene de "vieja":
Autoestimas eran las de antes!