viernes, 13 de abril de 2012

Lo que más me gusta

No sé si muchos lo saben, pero entre todas las cosas que hago diaria o esporádicamente, lo que más me gusta en el mundo, y que siempre me ha gustado, es cantar.

Desde chica adoraba cantar, sin embargo nunca estudié canto formalmente. De todas maneras, como buena obsesiva, pasaba horas y horas sentada en el piano y vocalizando, sin más guía que mi propio oído e intuición.
Mi profesor de piano, que también era el director del coro de mi pueblo, solía utilizarme como solista en su coro, a pesar de que yo nunca pertenecí al mismo... yo era más bien una especie de "sicaria de la voz": iba el día que tenía que ir, hacía lo que tenía que hacer y me iba...

Eso, debo reconocer, no despertaba muchas simpatías entre mis coterráneos que ensayaban todo el año, pero todos sabemos yo no he venido a este mundo a ganar simpatías.



Claro que eso cambió... y ahora tengo un problema.
Mi problema, que tratando de hacer memoria supongo que surgió durante mis "oscuros" (SPE) años adolescentes, es que ahora estoy impedida psicológicamente de cantar adelante de la gente. Para mí el acto de cantar se convirtió en algo tan íntimo como el de contarte por qué estoy triste o contenta, o quién es el tipo que me rompió el corazón, o cualquier cosa que tenga que ver con mis sentimientos (sí... tengo!). Cuando canto siento que estoy exponiendo mi corazón, y eso no me divierte mucho.

Pero claro, esta regla mía tiene una excepción. La excepción es que a mí se me da por cantar delante de la gente en esos extraños momentos en que suceden dos situaciones, y todavía más frecuente, que sucedan simultáneamente: tengo que estar muy contenta (o muy triste) y tengo que estar muy borracha...

Y cuando eso sucede, no me importa como canto. Son esos momentos en los que no estoy pensando en el tono y la afinación, sino en "sacarme" de adentro todo eso...

El tiempo pasó, mil cosas pasaron, mil fragmentos de vidas, y finalmente este año comencé a estudiar canto formalmente... a los 36 años se me dió por "aprender" a cantar.
El tema empezó con el año, y en Enero me conseguí una profesora... Clases particulares, para mí sola, sin nadie cerca, y así y todo, en mi primera clase se me aflojaron las piernas y me temblaba la voz, como si estuviera dando de nuevo mi temido exámen de Macro I.

Pero lo superé... pasé... y pasé la segunda... y pasé un par más... y yo estaba feliz. Pero la felicidad, mis queridos, es una cosa muy efímera, y el día llegó en que la muy turra de mi profesora, que es una dotada, me invitó a participar en una de sus clases grupales. Y yo, que me las doy de tan canchera, terminé siendo una crédula boluda y le dije que sí, siempre y cuando me prometiera que yo no iba a cantar y que sólo iba a participar de la clase de técnica y relajación. Que sí, que sí... (nunca confíen en una profesora de canto).

Llegó el día, el fatídico Sábado.  El día que se hacen las grupales. 
Fuí... Había, creo, alrededor de 12 personas más...
Hicimos la relajación, técnica, volcalización, y llegó el momento de pasar al escenario. Porque, claro! Era en una sala de ensayo de un teatro, por lo que había un escenario...

Pasa uno... canta, lo para, lo corrige, empieza de nuevo, lo para, lo corrige, empieza de nuevo... y otro... y otro...
En un momoento pasa por al lado mío y me pregunta... "vas a cantar?" Rpta: NO!

Pasa otro... y otro... y pasa de nuevo por al lado mío... "Por favor, necesito que pases. Necesito que el resto te escuche". Rpta: NO!
Maga: Un poquito... la canción que cantaste el primer día que viniste.
Mecha: No!
Maga: Es importante
Mecha: No traje la letra...
Maga: Te la acordás de memoria (TURRA!)
Mecha: No traje la música...
Maga: La tenés en el celular... (TURRA Y RE TURRA!)
Mecha: Me da vergüenza...
Maga: Sos grande..................

A todo esto, las otras personas estaban observando... ME estaban observando... Creo que me daba más vergüenza seguir diciendo que no y pasé.

A partir de ahí, lo único que sé es cuántas telas de araña tenía el ventilador de techo. No ví a nadie, no escuché a nadie, no me escuchaba yo ni la música...
Canté... solamente canté... y cuando terminé me puse a llorar... lo bueno fue que había dos chicas más llorando y un pibe que me estaba aplaudiendo parado, así que tan mal no lo debo haber hecho.

Claro que ahora no lo voy a volver a hacer...........

La canción ya la compartí antes, el Lunes siguiente al fatídico Sábado, y hoy necesito volver a compartirla, porque se está acercando el día y el río se hace más grande...

Esta!